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Alain Touraine, uno de los teóricos más importantes de los movimientos sociales, afirmaba que el único movimiento social que ha existido en los últimos doscientos años es el de las mujeres, ya que pocos grupos sociales han logrado avances tan significativos en materia de derechos sociales, económicos y políticos, pero sobre todo en  propiciar  un cambio cultural en la sociedad a favor de las mujeres. En efecto, el movimiento social de las mujeres ha  empujado la construcción de una importante institucionalidad y cambio cultural en materia de derechos, protección y de transformación en la relación entre hombres y mujeres en la sociedad, la familia y el trabajo.[1]

A diferencia de otros grupos sociales, como el de los obreros, los logros sociales, económicos  y culturales de las mujeres han sido construidos de manera pacífica y sin la necesidad de formar partidos políticos u otras burocracias políticas. La paciencia y el coraje de las mujeres mostrados por doscientos años han logrado cambios culturales sin precedentes en nuestras sociedades, sin mediar revoluciones violentas de por medio.

Sin embargo, los avances en materia social, económica y cultural no han sido iguales para todas las mujeres. Como afirma el antropólogo mexicano Luis Reygadas, entre las mujeres hay una distribución desigual en bienes valorados como la riqueza, las ventajas, el prestigio, la seguridad, el poder, la estima, los beneficios. A la par de la distribución desigual en los aspectos repudiados, como la pobreza, las desventajas, los estigmas, los riesgos, la subordinación, las privaciones.

Lo anterior se explica  porque las diferencias entre las mujeres se encuentran estrechamente vinculadas con la clase social, la etnia y otras formas de clasificación social.  Ejemplo de estas desigualdades es la mayor esperanza de vida de las mujeres latinoamericanas con respecto a las mujeres en otras regiones del Tercer Mundo: en América Latina y el Caribe 85.9 por ciento de las mujeres saben leer y escribir, frente a 59.7 en los países árabes, 53.2 en el África Subsahariana y 47.7 por ciento en el sur de Asia. En indicadores de desarrollo social (año 2000), en Guatemala la mortalidad materna por cada 100.000 nacidos vivos en ladinas es de 70 frente a 211 de indígenas.[2]

El llamado al paro de mujeres este 8 de marzo, día internacional de la Mujer, forma parte de la gran marcha de las mujeres por propiciar cambios culturales en la sociedad. Una acción colectiva que es expresión fiel al hartazgo de violencia contra sus derechos humanos que, siendo general en todo el mundo, en México se considera como una epidemia que crece y se profundiza.

¿Por qué el paro de este 8 de marzo? Las mujeres agrupadas en International Women’s Strike lo dejan muy claro: Por el respeto a  las mujeres de ser libres para tomar decisiones sobre sus propios cuerpos; por la igualdad de oportunidades; porque las mujeres trabajan y han posibilitado que otros trabajen; por valorar la multiplicidad del trabajo de las mujeres; porque al salir a la calle sea un hecho de libertad y no de valentía; porque las mujeres importan; porque los servicios reproductivos sean derechos humanos; porque el parto sea un servicio público; por el futuro de las mujeres jóvenes y el de las niñas; por las mujeres en Palestina bajo la ocupación que son oprimidas y por las mujeres oprimidas en cualquier parte; por nuestras hijas  y la futura generación de  mujeres por venir; porque la misoginia es el centro de la opresión.

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¿Cómo puedes hacer el paro el 8 de marzo? Las organizaciones de mujeres agrupadas en International Women’s Strike diseñaron un repertorio de acciones puntuales para darle contenido a la acción colectiva en el plano de los cuidados, en el empleo y estudio:

Paro en las tareas de cuidados. Es un día para que en la medida de lo posible desatiendas las tareas diarias de atención del hogar y la familia. No pongas lavadoras, no lleves tú a los niños y niñas al colegio, no hagas compras, no limpies la casa. Tampoco estés sola tú al cuidado de las personas dependientes. Es tu día, y un día para que otras personas (fundamentalmente hombres)  nos hagamos cargo de dichas tareas al 100 por ciento. Que los hombres se hagan cargo de los cuidados.

Paro en el empleo y  el estudio: Organízate con tus compañeras para el paro en tu puesto de trabajo y en clase. Sal de tu centro de trabajo y concéntrate a una hora determinada. Si puedes acude a la concentración que se está convocando en la ciudad. La de Monterrey está citada a las 8:00 a.m. en la explanada frente al palacio de gobierno.

El movimiento de las mujeres nos ha llevado a muchos a repensar el camino para lograr el cambio social en nuestra sociedad, en el sentido de no esperar la gran ruptura, el asalto del palacio de invierno para iniciar el cambio social. El cambio verdadero habrá que ser construido pacientemente desde abajo, como lo han hecho las mujeres. Como afirma el sociólogo mexicano Sergio Zermeño, para reconstruir al México del siglo XXI debemos de “barrer las escaleras de abajo hacia arriba”.

6 de marzo de 2017

[1] En la década de los noventa caracterizó con estatus de movimiento social al iniciado por los indígenas zapatistas.

[2] Reygadas, Luis. La apropiación. Destejiendo las redes de la desigualdad. Anthropos, Barcelona, 2008.

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